Llega el nuevo año y como es costumbre, nuestra empresa también debe marcarse una serie de objetivos -alcanzables- para crecer, mejorar, evolucionar y saber aprovechar las oportunidades que nos brinden estos nuevos 12 meses. Cada 1 de enero es sinónimo de motivación, así que hoy os proponemos 5 buenas intenciones para vuestros negocios en 2016:

1) Hacer un análisis objetivo de la situación de mi empresa

Para detectar los campos en los que podríamos mejorar es importante que sepamos analizar nuestro negocio desde una visión objetiva y realista.

Por un lado, tenemos los datos: las ventas, los nuevos clientes frente a los que han dejado de contratar nuestros servicios o de comprar nuestros productos, la rentabilidad, los costes fijos y variables de nuestro negocio, etc.

Pero saber cuáles son los puntos en los que nuestra empresa flojea y que podríamos mejorar suele ir más allá de una serie de cifras. Quizás hay que revisar los canales de comunicación con nuestros clientes, hacer cambios en nuestra página web, implantar una estrategia de redes sociales, empezar a trabajar el networking que realicemos nosotros o nuestros empleados, buscando nuevas relaciones y manteniendo las que ya teníamos…

La mejor fuente para saber qué estamos haciendo bien y qué podríamos mejorar son nuestros empleados y nuestros clientes.

2) Evaluar la posibilidad de internacionalizar mi empresa

Cuando escuchamos el concepto “internacionalizar una empresa” nos imaginamos nuestro pequeño o mediano negocio convertido en un modelo similar a Zara, en el que más del 80% de la facturación total proviene de las tiendas que Inditex tiene fuera de España. Mucho más lejos de la realidad, cuando hablamos de internacionalizar nuestra empresa nos referimos a saber aprovechar las oportunidades para crecer de forma internacional, no a convertirnos en la nueva macroempresa planetaria.

La internacionalización puede comenzar con pequeñas exportaciones, vender productos y ofrecer servicios a clientes que no residen en España. Para ello debemos analizar, de la mano de una asesoría especializada, cómo implantaremos una estrategia de entrada a algún mercado internacional para ir creciendo poco a poco, comenzando despacio, con una menor inversión para ir en progresión a lo largo de los años.

Gracias a nuestro asesor empresarial detectaremos a qué mercados es factible expandirnos y a cuáles no (por motivos culturales, idiomáticos, presupuestarios, legales, administrativos, logísticos…), analizaremos si estamos preparados para lanzar algunos productos al extranjero, qué productos serán, cómo conseguir al distribuidor adecuado y qué barreras de entrada nos impondrán en cada territorio, si tenemos la capacidad financiera para afrontar una internacionalización y a qué subvenciones podemos acceder (En Valencia, como ya hemos comentado otras veces, contamos con las ayudas del IVACE Internacional, del PIPE -Plan de Iniciación a la Promoción Exterior- o las del ICEX -Instituto de Comercio Exterior-, además de los préstamos bonificados del Instituto Valenciano de la Exportación.

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3) Hacer un análisis sobre cómo han cambiado los hábitos de mi clientela

Cualquier negocio o empresa que tenga en su público objetivo a personas debe tener en cuenta que la gente evoluciona, cambia, crece, y con ello, los hábitos de consumo varían. No podemos seguir pensando que lo que a nuestros clientes les interesaba ayer, les va a seguir interesando hoy por norma. Por esta razón, es muy recomendable sentarse a analizar cómo está cambiando el consumidor de nuestro producto o servicio.

Los cambios pueden ser de muchos tipos. Por ejemplo, internet y las nuevas tecnologías han cambiado los hábitos de consumo, pero también estos cambios pasan por la mentalidad del consumidor, como por ejemplo, la tendencia hacia un consumo mucho más responsable (algo que es especialmente importante para las empresas que prestan servicios relacionados con la alimentación, la cosmética, hostelería y turismo…)

Si tu consumidor está cambiando, tu forma de relacionarte con él y el servicio que le ofreces debe cambiar también. Las empresas que se adapten primero a los cambios en las personas serán las que más opciones tengan para garantizar su supervivencia.

Por tanto, pregúntate: ¿Cómo era mi cliente cuando empecé el negocio y cómo era en 2015? ¿Ha cambiado? ¿Qué puedo hacer para adaptarme a su evolución?

4) Plantear la opción de la venta online

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “Si no estás en Google, no existes”. Hoy en día no basta con hacerse una página web y subirla a la red. Nuestra empresa no sólo tiene que tener su propia .com, sino que debe trabajarla y valorar cómo puede aprovechar internet para aumentar las ventas. No todos los negocios (especialmente cuando se trata de servicios) se pueden ofrecer online, siempre va a depender de qué sea lo que nuestra sociedad ofrece, pero si existe la posibilidad de ofrecerlo de forma telemática, es el momento de plantearnoslo.

Imaginemonos que vendemos camisetas en una tienda física en el centro de Valencia. Estamos accediendo a un público potencial de, por ejemplo, 500.000 habitantes. Sin embargo, si decidimos vender online en toda España, donde según las estadísticas más del 75% de los hogares dispone de internet, podemos ofrecer nuestro producto a más de 35 millones de personas. Evidentemente, ahí entrarán en juego otros factores empresariales como el posicionamiento de nuestra web, nuestro tipo de producto, su precio, el interés que tiene para los consumidores, las formas de pago, la promoción y marketing que hagamos, etc. No vayamos a pensarnos que por abrir una página web millones de personas accederán deseosos de comprar nuestros productos.

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Tampoco empezar a vender online quiere decir que nos embarquemos en una aventura que requiera un alto grado de esfuerzo y logística. Podemos empezar ofreciendo nuestros productos a través de un e-marketplace mientras vamos posicionando y creando nuestra tienda en la red, pero si queremos tener algo de peso en el mercado online, debemos combinar ese mercado electrónico con nuestras ventas en nuestra página web.

Si ya estamos en el mercado online, hagamos un pequeño análisis: ¿realmente estamos incrementando nuestras ventas a través de internet? Ten en cuenta que deberás hacer frente a las mismas obligaciones administrativas, legales y fiscales que en tu empresa física. Aquí te explicamos cómo funciona el IVA en los servicios y en las ventas online.

5) Mejorar mi formación

Estar actualizado en materia formativa es básico para mejorar tu empresa. En primer lugar, porque uno nunca sabe todo acerca de su sector, incluso aunque tu negocio no tenga nada que ver con la tecnología, siempre estará cambiando. Todo lo que está vivo, evoluciona, así que asumir que tenemos que seguir formándonos es uno de los retos que muchas empresas pasan por alto.

Si bien es cierto que muchos de los gestores de sociedades y empresas no tienen excesivo tiempo libre, deben saber que seguir aprendiendo es una parte como otra cualquiera de su trabajo. También hay opciones para hacer cursos y másters online y muchos de ellos están bonificados, con lo que tampoco supondrán un alto coste para tu empresa. Leer prensa especializada es otra parte formativa que requiere continuidad y dedicación.

Decidirse a aprender o practicar ese idioma que sabes que es esencial para que mejore tu negocio es una buena idea. Tampoco los cursos a los que asistamos deben estar únicamente relacionados con nuestra actividad, sino que sería positivo que decidiéramos formarnos en materias imprescindibles para la gestión empresarial como en técnicas de venta, liderazgo, habilidades de expresión y comunicación…

Hasta aquí llega la lista de los cinco primeros propósitos para empezar el año cargados de buenas intenciones en nuestras empresas. El próximo jueves lo ampliaremos con 5 propósitos más para nuestras empresas para este 2016.

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