En el momento de creación de un nuevo negocio hay varios momentos clave. Uno de ellos, sin duda, es el de la elección del socio o los socios adecuados. Una correcta elección puede hacer que los objetivos empresariales se alcancen fácilmente y sin demasiados obstáculos. Una mala elección puede echar a perder todo el esfuerzo personal y económico de levantar el negocio. Así pues, elegir al socio perfecto es una tarea en la que no debemos escatimar tiempo o recursos.

En muchas ocasiones, a la hora de iniciar un negocio lo primero que se nos viene a la mente es llamar a las personas en las que confiamos. Ese amigo con el que trabajamos tan a gusto, ese primo en el que confiamos ciegamente, ese hermano que tanto nos ayudó en el pasado… Por norma general, estas elecciones no suelen funcionar. Está claro que trabajar bien con una persona, tener confianza en ella y saber que estará ahí cuando lo necesitemos son rasgos positivos en nuestros potenciales socios. Pero no son los únicos. Ni los más importantes. Hay muchos aspectos que los socios deben tener en común y muchos otros que deben tener diferentes.

La primera pregunta que deberás hacerte es si realmente necesitas un socio, y si lo necesitas, si será trabajador o capitalista. La decisión de incorporar un socio que trabajará en la empresa y participará en el día a día de la misma es clave. En otras ocasiones ya hemos mencionado brevemente la importancia de la adecuada elección de los socios de una empresa. De hecho, consideramos que uno de los 10 errores más comunes en el fracaso de un negocio es la composición equivocada de socios. Así que hoy vamos a centrarnos en la forma de elegir a nuestros socios.

Lo que los socios deben tener en común:

En primer lugar, los valores. Es indispensable que los socios tengan unos valores similares. La ética profesional es indispensable y es un asunto en el que los socios deben estar de acuerdo. De nada sirve un socio que no comparta la misma ética profesional que tú, que busque soluciones poco éticas a la contratación de los trabajadores o a la obtención de los clientes. También es importante que ambos den valor a las mismas cosas, por ejemplo, a asuntos como la conciliación laboral, la responsabilidad social de la empresa, y en general, la forma de ver la vida. Es mucho más importante de lo que puede parecer a primera instancia.

La motivación e implicación de los socios debe ser igual. De nada sirve que uno de los socios siempre sea el que tire del carro o que haya un socio que no termine de remar por el negocio. Se deben juntas las fuerzas, porque cuando lleguen momentos duros -todo negocio los tiene- la implicación y motivación serán indispensables para salir adelante. Es importante también que la pasión por la idea sea similar: que todos los socios crean en el proyecto.

Por supuesto es básico que los socios tengan metas comunes. No será una buena combinación un socio que únicamente quiera un sueldo que le permita vivir junto con un socio que quiera crecer su facturación anualmente hasta terminar formando una empresa grande. Los objetivos deben ser similares.

Lo que los socios deben tener diferente:

Del mismo modo que es importante que los socios compartan una serie de rasgos, también es importante que tengan algunas diferencias.

La principal es la diferencia en cuanto a competencias. Imaginémonos que vamos a contar con cuatro socios para iniciar una asesoría fiscal en Valencia. Cuatro amigos licenciados en economía y/o Administración y Dirección de Empresas que tienen unos conocimientos muy similares y que han estado ejerciendo de asesores fiscales los últimos diez años. Probablemente, los cuatro sepan mucho de asesoría fiscal, pero… ¿Y otros servicios que también debería ofrecer la empresa, como el asesoramiento laboral, la contabilidad o la consultoría económica? ¿Quién se encargará del diseño y desarrollo de la página web, de los equipos informáticos, del marketing y/o las redes sociales? ¿O de la parte comercial y el trato con los clientes? ¿Y de las tareas administrativas y las gestiones?

Lo ideal es que los perfiles de los socios se complementen. Si los cuatro socios son muy creativos pero muy desorganizados, difícilmente la empresa saldrá a flote. Sin embargo, si la desorganización de un socio creativo se complementa con la organización y minuciosidad del socio menos creativo, se podrán generar balances positivos en el talento de la empresa.

No todo el mundo tiene las mismas capacidades y lo ideal es saber encontrar los socios que, pese a compartir valores, ideales, motivación y forma de entender el trabajo, tengan unas competencias y aptitudes distintas a las nuestras. Precisamente, debemos buscar socios que tengan las capacidades que nosotros no tenemos.

Es también importante que los caracteres sean diferentes en determinados aspectos, de forma que se permita una buena afinidad entre los socios. Si los cuatro socios tienen mucha capacidad de liderazgo o una muy baja tolerancia a recibir comentarios y recomendaciones, es poco factible que la sociedad funcione.

Y también es importante, por ejemplo, que los cuatro socios no sean pesimistas. Ni que los cuatro sean optimistas. Tampoco que los cuatro sean pasionales. O que los cuatro sean racionales… Encontrar el balance entre optimismo y realismo o racionalidad y pasión será importante en la composición de los socios. Esto permite que se aporten distintos enfoques a la hora de abarcar problemas. De hecho, será cuando haya algún problema en la empresa cuando nos daremos cuenta de si la elección de nuestro socio o socios ha sido la adecuada.

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