Hace unos meses publicamos un post con 10 consejos para crear una empresa en Valencia. Hoy, vamos a buscar 10 razones comunes por las que las empresas fracasan.

1) NO SABER ADAPTARSE A LOS CAMBIOS

El mercado es cambiante y las industrias deben estar preparadas para adaptarse a todas las transiciones que sufran, ya sean para bien o para mal. Tanto la propia empresa como el equipo humano debe estar siempre preparado para ello, asumiendo que son los clientes y consumidores los que determinarán la continuidad o no de nuestra empresa, por lo que se debe ofrecer al cliente lo que éste necesita.

Nuestro equipo no sólo debe ser flexible, sino que debe ser rápido. Por ejemplo, Kodak pasó de ser uno de los principales gigantes del mercado fotográfico a una empresa en bancarrota debido a su tardanza en la adaptación al salto digital. Reaccionaron tarde y pagaron por ello. Sin embargo, empresas más tradicionales como los míticos cuadernillos Rubio, se introdujeron en el mercado de las aplicaciones móviles en lugar de esperar sentados que los consumidores siguieran comprando los cuadernos en papel.

POR QUE FRACASAN LOS NEGOCIOS 2

2) EMPEZAR OFRENCIENDO ALGO ‘GRATIS’ Y PRETENDER COBRARLO DESPUÉS.

En algunas ocasiones, un emprendedor que crea una nueva empresa decide que es una buena idea ofrecer gratis un servicio y al cabo de unos meses, cuando los consumidores lo estén utilizando, empezar a cobrar por él. Se trata de una idea equivocada, ya que, ¿qué sentido tiene atraer clientes que no sabemos si después estarán dispuestos a pagar por nuestro servicio?

Cada año se crean falsos bulos a través de internet que causan un auténtico revuelo entre los consumidores: cadenas para intentar evitar que aplicaciones como WhatsApp o Facebook se conviertan en servicios de pago (ya ocurría con el obsoleto Messenger). ¿Estarían dispuestos estos usuarios a pagar por estos servicios? En el 99% de los casos, la respuesta es NO.

Una alternativa más viable a este modelo es ofrecer -de por vida- un servicio básico gratuito y ofrecer un plan superior, de pago. En este caso, el cliente puede elegir pagar para tener un mejor servicio y unas mayores prestaciones a cambio de una cantidad de dinero, las conocidas como ‘cuentas premium’.

3) ACTIVIDADES CON EXCESO O DEFECTO DE COMPETENCIA.

Cuando se inicia un negocio, el balance de competencia debe ser estable:

Si tenemos un defecto importante de competencia, deberíamos replantearnos el modelo de negocio: quizás no haya apenas competencia porque la actividad no es rentable o porque no hay suficiente demanda, aunque en ocasiones la competencia no existe porque se trata de un modelo de empresa que todavía no ha sido creado y probado. Un emprendedor detecta una necesidad que no ha sido cubierta y se plantea cómo hacerlo. Debemos ser capaces de identificar esa diferencia.

Por otra parte, cuando hay demasiada competencia, el área de actividad puede estar hipersaturada, con lo que nuestras posibilidades de éxito se reducen. Con una excepción: ¿vamos a aportar una importante diferenciación respecto a nuestra competencia? Sólo en ese caso es recomendable introducirnos en mercados que ya están saturados.

También deberás tener en cuenta a tu competencia indirecta. De hecho, uno de los principales errores de los empresarios es no considerar que hay productos o servicios que pueden ser sustitutivos del nuestro sin que sea el mismo producto, simplemente, porque satisfacen la misma necesidad (por ejemplo, los móviles terminaron convirtiéndose en la principal competencia de los relojes de pulsera o de las cámaras de fotos digitales).

4) CREENCIA DE QUE UNO LO SABE TODO.

Lo mejor que puede hacer un nuevo empresario es iniciarse en una actividad en la que tiene experiencia, conocimientos y contactos, pero incluso conociendo al 100% nuestro negocio, podríamos fracasar como empresarios. Uno de los motivos por los que un negocio deja de funcionar es la falta de objetividad de los directivos respecto a sus conocimientos, es decir, creerse uno que lo sabe todo y no tiene nada más que aprender.

Es importante seguir formándote y seguir investigando sobre tu área de negocio, aunque sea desde tu propia casa con tu ordenador. Leer artículos relacionados, estar siempre al tanto de los cambios y novedades y aprender de los aciertos y errores de los demás.

5) MALA ELECCIÓN DEL LOCAL

La ubicación de nuestro negocio puede ser clave en el éxito o fracaso del mismo. Cuando ponemos el ojo en un determinado local que nos gusta, ya sea por su ubicación, su precio o sus características, debemos ser muy cautelosos y realizar un estudio de mercado serio.

Incluso aunque la ubicación sea céntrica y transitada y las características del local las ideales (un gran escaparate, un local que hace esquina, etc…) deberemos tener en cuenta ¿Qué comercios similares hay alrededor? Abrir una pequeña tienda de alimentación frente a un Mercadona, una tienda de ropa frente a un El Corte Inglés o una tienda de ordenadores frente a un Media Markt puede ser una idea nefasta, a no ser que podamos ofrecer mejor precio o mucha mejor calidad.

También debemos ser cautelosos con los “barrios de moda”, ya que pueden dejar de estarlo en cualquier momento, las calles en las que van a comenzar obras largas

6) NO APROVECHAR LAS OPORTUNIDADES PARA CRECER

Una empresa que está funcionando correctamente tiene distintas opciones para continuar creciendo y aumentar así sus ingresos. Desde decidir ampliar su oferta de productos o servicios de una forma considerable, hasta abrir nuevos establecimientos con similares características en otros lugares, bien de nuestro propio país o de forma internacional.

En otros artículos ya comentamos que la expansión internacional es una de las asignaturas pendientes de las pymes españolas. (El 99% no exportan sus productos). Decidir internacionalizar nuestra empresa sirve no sólo para incrementar nuestras ventas, sino para diversificar los riesgos.

Otra opción es decidirnos a franquiciar nuestra empresa. Pero para ello deberemos saber si las claves de éxito de nuestra empresa pueden ser reproducidos en otras zonas y seguir teniendo éxito.

También podemos optar por comenzar a vender online si no estamos haciéndolo todavía e incluso plantearnos vender a otros países, teniendo siempre en cuenta la tributación que ellos supondrá (aquí os ofrecemos información sobre el IVA en los servicios online y el IVA en las ventas online).

Eso sí, nunca deberemos tratar de crecer demasiado rápido, de forma que no podamos hacer frente a la inversión que esto suponga o estar preparados en cuanto a cuestiones técnicas y logísticas.

7) NO REALIZAR PREVIAMENTE UN PLAN DE EMPRESA

Como ya hemos comentado otras veces, un plan de negocio no es más que un documento que explica los objetivos de nuestra idea empresarial, es decir, un reflejo de lo que será nuestra empresa.

En él, se presenta al equipo humano, se analiza el contexto y el entorno en el que se iniciará la actividad, se describen claramente los productos o servicios que ofreceremos, se realiza un estudio de mercado exhaustivo, se establece el plan económico.-financiero, la planificación temporal de la puesta en marcha… Se trata de entender al 100% cómo va a ser nuestro negocio. Es este momento el más indicado para contactar con una asesoría integral que te ayude a analizar la viabilidad de tu futura empresa y te realice propuestas de cambio y mejora.

8) MAL MANEJO DE LAS FINANZAS

Muchas empresas echan el cierre porque asumen un nivel de endeudamiento mucho superior a su capacidad financiera. Se debe llevar un claro y objetivo registro de la contabilidad, ya no sólo para cumplir nuestras obligaciones con la Agencia Tributaria, sino para saber con exactitud cuáles son nuestros ingresos y gastos cada año, conocer de forma fiel cómo está funcionando nuestro negocio.

9) NO REALIZAR ACCIONES DE MARKETING

Si empresas que, aparentemente, no necesitan publicidad porque todo el mundo las conoce (Coca-cola, BMW, El Corte Inglés, Mac…) invierten muchísimos millones de euros al año en sus campañas publicitarias, ¿Qué nos hace pensar que a nosotros, que somos menos conocidos, no nos hace falta invertir en publicidad?

Evidentemente, nuestros presupuestos serán menores que los de dichas empresas y probablemente no contemos con spots de televisión, pero existen numerosas alternativas más económicas para comunicarnos con nuestros clientes potenciales.

En nuestra asesoría empresarial consideramos que el mejor cliente es el que uno ya tiene, por lo que es imprescindible que realicemos acciones para nuestros consumidores más fieles, no centrándonos únicamente en la captación de nuevos.

El aprovechamiento de las redes sociales en nuestra empresa debe ser un objetivo básico. Todavía encontramos, en pleno 2015, empresas que ni siquiera tienen página web. Dependiendo de nuestro nicho, podemos realizar campañas de Google Adwords, participar en eventos, enviar correos a nuestros clientes (el tan olvidado correo tradicional ahora hace más ilusión recibirlo porque recibimos muy poquito), etc…

10) COMPOSICIÓN EQUIVOCADA DE SOCIOS

Algunas empresas fracasan porque sus cuatro socios entienden muchísimo de finanzas pero no tienen idea de marketing. Tampoco es bueno contar con 4 expertos en marketing y que nos falte un perfil que entienda de economía y finanzas o de aspectos técnicos. El equipo de una empresa debe estar balanceado.

También debe estarlo a nivel personal. Contar con cuatro socios pesimistas puede ser una fatal decisión. Lo mejor es incluir en nuestro equipo un compendio entre racionalidad, pasión, optimismo y realismo. Así, cada uno de los socios enriquecerá la empresa.

Si necesitas asesoramiento empresarial, ponte en contacto a través de info@ramon-asociados.com o en nuestra página web

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