Asesoría concursal

Nuestra filosofía con las empresas es que siempre tomen las precauciones oportunas ante los proyectos de inversión, que analicen con objetividad sus proyectos empresariales. Para ello, mediante nuestros servicios de asesoría jurídica, asesoría fiscal y asesoría laboral, colaboramos con las mismas en los planes de empresa y en el análisis de inversiones.

A pesar de ello, no siempre se consiguen los resultados esperados y las empresas pueden llegar a entrar en concurso de acreedores. Por esta razón, ante la mínima aparición de sospechas empresariales y con el fin de evitar un procedimiento concursal, es conveniente:

  1. Reunión con el asesor económico o consultor, para efectuar un análisis de la situación y de la empresa para efectuar un plan de viabilidad. Este plan es la brújula que debe orientar los movimientos posteriores.
  2. Reunión con el asesor mercantil, análisis de los riesgos que se han asumido intentando minimizar el impacto en la sociedad y en los socios.

Lo normal es que la empresa que se adelanta a los problemas, que es previsora, pueda capear las situaciones desfavorables. Pero esto no siempre es así.

Por esta razón, si no se pudiera reconducir la situación, lo normal es plantearse un concurso de acreedores o un preconcurso de acreedores.

Para ello, lo normal es que los asesores económicos y mercantiles trabajen conjuntamente para crear las condiciones oportunas para que la empresa, tras una quita y espera, pueda continuar su actividad empresarial. Si eso no es posible, se procede a una liquidación de empresas ordenada.

Para nadie es agradable esta situación, pero al menos desde nuestra asesoría fiscal en Valencia ofrecemos un servicio concursal que intenta que el daño sea el menor posible, siempre que la empresa no se pueda reflotar.

En otras ocasiones, la solución pasa por una negociación directa con los principales acreedores de la empresa, que pueden llegar a acuerdos parciales con la misma, que garanticen tanto la viabilidad del deudor como el recobro por parte del acreedor de la cantidad debida.

Que la empresa continúe su actividad tras un concurso de acreedores, después de superar sus dificultades, es posiblemente una de las mayores satisfacciones que recibe un asesor.