Desde nuestra asesoría empresarial seguimos con la serie de artículos sobre las dudas más frecuentes de nuestros clientes a la hora de planificar la sucesión de su empresa familiar. Hemos visto que puede ser un problema que ninguno de los hijos o familiares esté interesado en seguir el negocio familiar pero… ¿Qué ocurre cuando sucede todo lo contrario y son varios los hijos que están interesados en heredar la gestión de la empresa?

Es bastante frecuente que los padres quieran tratar con absoluta igualdad a sus hijos, es decir, hacer un reparto equitativo en el momento de la sucesión, pero cuando hablamos de la dirección de la empresa, se trata de una utopía a la que no podremos hacer frente si queremos asegurar la continuidad del negocio familiar. A veces, para evitarse los problemas y el dilema de elegir un sucesor frente a otro, el empresario opta por una dirección compartida, que puede ser una respuesta positiva pero también muy negativa, dependiendo de cómo se afronte.

Lo ideal suele ser -y repetimos que cada empresa es un mundo y cada caso debe estudiarse de forma personalizada- que haya un sucesor que dirija la empresa y que los otros hermanos ocupen los cargos directivos respectivos pero dependiendo de la dirección de uno solo, siempre eligiendo para la dirección al sucesor más preparado si es que realmente alguno de los hijos lo está. También se debe tener en cuenta si el resto de los hijos está preparado para gestionar el resto de áreas de la empresa. Después de todo, se trata de garantizar la supervivencia de la empresa como objetivo principal.

Esa dirección compartida suele funcionar cuando los hermanos se encuentran en departamentos distintos dentro de la misma empresa, aunque generalmente dificulta -y retrasa- la toma de las decisiones. La opción menos recomendable siempre es intentar repartir de forma equitativa la gerencia entre todos los hijos sin tener en cuenta la preparación, la formación, el esfuerzo y el compromiso que cada hermano tiene respecto al negocio familiar.

En cualquier caso, la base es clave: se debe nombrar al sucesor más competente utilizando unos criterios profesionales y objetivos, hecho que no siempre los padres son capaces de detectar en sus hijos.

Y por supuesto, siempre existe la opción de contratar un director o gestor totalmente ajeno a la familia pero que conozca bien la empresa, que comparta los valores del fundador, que esté totalmente preparado para asumir el cargo y que priorice la empresa frente a otras opciones laborales.

Si desea ayuda en la confección del plan de sucesión de su empresa, póngase en contacto con nosotros a través de info@ramon-asociados.com o en nuestra página web www.ramon-asociados.com

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