Tras más de 30 años prestando servicios de asesor fiscal en Valencia, muchas son las personas que me han preguntado qué hace exactamente un asesor fiscal.

La figura del asesor fiscal es, en España, relativamente reciente. Con la reforma fiscal de 1977 empezó a popularizarse y se consolidó en 1979 con la obligación de que las personas físicas y las sociedades presentaran directamente sus impuestos: las llamadas autoliquidaciones.

La complejidad de esas declaraciones hizo que se “democratizara” la figura del asesor fiscal. Pero…

¿Qué hace un asesor fiscal?

En un principio empezó siendo un “cumplimentador” de papeles, de impresos de declaraciones. Los medios de comprobación que tenía la Administración eran escasos, todo se presentaba en forma manual, y las revisiones que se practicaban eran escasas y de corto recorrido. Con el tiempo se le empezó a pedir más. La contabilidad, los registros fiscales, eran necesarios y empezaron a ocuparse de llevar la “contabilidad fiscal” de la empresa, bien personas físicas bien jurídicas.

Los controles de la Administración Tributaria, una de las más informatizadas del mundo, se fueron haciendo más completos y exigió que los asesores fiscales y los contribuyentes afinaran más en sus declaraciones.

Mensual o trimestralmente había que presentar impuestos, las obligaciones formales y los cambios legislativos se acrecentaron y el asesor fiscal tuvo que cambiar.

Pasó de ser un “cumplimentador” de declaraciones a un colaborador contable y de ahí a prestar consejos tributarios: estar dentro de la ley con el menor coste posible.

En nuestro caso, podemos contrastar el proceso descrito: entendemos que la clave de nuestro servicio está en tener unos procedimientos de trabajo contrastados y la mayor información fiscal posible. Procesos + formación.

Como antes apuntaba, los cambios legislativos en materia de impuestos son constantes y el ciudadano/empresa no puede estar pendiente de esas modificaciones todos los meses. Tampoco tiene por qué entender la ambigüedad de las leyes y cómo Hacienda las interpreta. Ahí está parte de la labor del asesor, en hacer comprensible esa ambigüedad, en prestar el consejo adecuado.

Como ejemplo de esa actividad legislativa tenemos la importante reforma fiscal en el Impuesto de Sociedades de la que ya os hablamos en anteriores artículos. Generalmente, las pymes no cuentan con su propio departamento de contabilidad e impuestos, así que si no pueden estar pendientes de todos los cambios y realizar las tareas de tributación mientras realizan las tareas que exige su propio negocio. Por ello, deben externalizar esa tarea, contando con una asesoría fiscal de confianza que se encargará de asesorar a la empresa, de rebajar la factura fiscal (consiguiendo que el contribuyente pague únicamente lo que deba pagar, ni un euro más) y de realizar todos los trámites correspondientes.

Con lo anterior queda meridianamente clara la figura actual del asesor fiscal, sobre todo de las pequeñas y medianas empresas, así como de los profesionales. Pero…

¿Cuál es el futuro de la figura del asesor fiscal?

Desde nuestra perspectiva son varios los retos a los que debe hacer frente:

  1. Desarrollo tecnológico, incorporando los mejores programas tanto de software como de hardware.

  2. Incorporar una gestión documental y de gestión del conocimiento acorde al presente y al futuro.

  3. Conocimiento integral de la economía, de los negocios, de la situación global de la empresa y el empresario.

  4. Conocimiento específico, dentro de su organización, de los distintos aspectos laborales, mercantiles, contables y económicos, actuando el equipo de trabajo de forma integral.

Ese es, desde nuestro punto de vista, el futuro del asesor fiscal: ser más un asesor de empresas, trabajando en equipo con los profesionales de la propia empresa y de su propio despacho, para proporcionar soluciones, valor añadido, rentabilidad. Y no tan solo fiscal.

asesoría fiscal en Valencia

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