Frente a la situación actual y las dudas sobre la estabilidad del plan de pensiones de España, muchos son los clientes de nuestra asesoría fiscal que acuden preguntándonos si deberían contratar un plan de pensiones privado para incrementar la cantidad percibida en el momento de su jubilación. En algunas ocasiones interesa y en muchas otras no tanto. Veamos, brevemente, en qué situaciones puede o no interesar la consideración de un plan de pensiones como forma de ahorro fiscal y de ahorro para la jubilación.

Un plan de pensiones privado es un sistema de ahorro para la jubilación en el que el trabajador realiza contribuciones periódicas con el fin de disponer de esa cantidad en el momento de su jubilación. Mediante este sistema, el usuario que contrata el plan de pensiones decide la cantidad y la periodicidad de las cantidades que ingresa a su fondo de jubilación durante su vida laboral. Además, un plan de pensiones tiene importantes implicaciones fiscales durante los años de aportación del capital, así como en el momento de la recuperación de la cantidad tras la jubilación, por lo que es una forma adicional de ahorro fiscal para el cliente.

Pero un plan de pensiones no tiene por qué ser interesante para todo el mundo.

Hasta hace algunos años, una gran proporción de los trabajadores españoles nunca se había planteado combinar su futura pensión de jubilación con una alternativa privada de ahorro. Conforme la viabilidad de las pensiones públicas va poniéndose cada vez más en entredicho, la sociedad comienza a plantearse nuevas formas de ahorrar para su jubilación de forma independiente. De hecho, se está asumiendo, de forma bastante generalizada, que cada uno deberá encontrar su fórmula alternativa para ahorrar de cara a la jubilación. Lo que no tiene tan claro la sociedad es que sea mediante un plan de pensiones privado.

Algunos expertos económicos que consideran que, dada la dudosa situación actual del fondo de pensiones, el ahorro privado será una necesidad básica en un futuro no muy lejano. Sin embargo, muchos consideran poco efectivos los planes de pensiones debido a muchos factores, entre ellos, a la principal barrera con la que se encuentran los trabajadores españoles actuales: en la mayoría de los casos, los sueldos no son lo suficientemente altos como para que el contribuyente pueda permitirse ahorrar para su jubilación todos los meses y mantener un nivel de vida digno en la actualidad y que los beneficios fiscales no compensan para las cantidades muy bajas de cuota de ahorro mensual.

Veamos unas cuantas dudas relacionadas con los planes de pensiones.

¿Son rentables los planes de pensiones?

Según los datos de Inverco, los planes de pensiones han obtenido una rentabilidad del 1,73% en los últimos 15 años, lo que resulta un dato muy bajo para unos productos financieros que están concebidos para ganar dinero. Además, el consumidor que contrata un plan de pensiones tiene que tener en cuenta otros gastos asociados a tener el plan de pensiones abierto, como son las comisiones, volviendo de nuevo a la misma consideración: los planes de pensiones en los que el contribuyente aporta cantidades mensuales bajas, la rentabilidad es prácticamente inexistente. Puede ayudar como método de ahorro de cara al futuro, pero la rentabilidad (así como el ahorro fiscal) será prácticamente nula.

¿Cuál es la cantidad que se debe aportar al plan de pensiones?

Como es obvio, de cuánto dinero se disponga en el momento de la jubilación dependerá del tiempo que se haya estado aportando al fondo y de cuáles hayan sido las cuotas mensuales aportadas.
Por norma general, en los planes de pensiones se distinguen tres etapas, ya que se entiende que los primeros años la capacidad de ahorro de las personas es inferior a los últimos años de su vida laboral, por lo que ésta se va incrementando de forma considerable.

¿Cuándo es el mejor momento para contratar un plan de pensiones?

Según los datos estadísticos de Fintonic, sólo un 10% de los menores de 40 años han abierto ya un plan de pensiones. Esto implica que, quienes no cuenten con uno desde los inicios de su vida laboral (aproximadamente los 25-35 años), tendrán que realizar un sobreesfuerzo adicional en el sentido de que deberán aportar la misma cantidad de dinero pero en un menor periodo de tiempo, incrementando así la cuota mensual.

Pese a que sólo el 10% de los menores de 40 años hayan abierto un plan de pensiones en la actualidad, se prevé que esta tendencia irá variando a lo largo de los próximos años, especialmente atendiendo a la cantidad de titulares sobre la inestabilidad del futuro de la hucha de las pensiones que se están viendo últimamente.

El problema está, de nuevo, en que los contribuyentes con los salarios más bajos no pueden permitirse ahorrar o hacer frente a gastos adicionales, por lo que se ven obligados a depender únicamente de la pensión pública futura, y ésta, actualmente, es una incógnita.

¿Cuál es el ahorro fiscal de un plan de pensiones?

En cuanto a los impuestos, los planes de pensiones tienen una reducción del 40% en la base imponible en el IRPF de hasta un límite de 8.000 euros. Si el contribuyente aporta 1.000 euros anuales a su plan de pensiones, Hacienda le devolverá 400.

Pero este beneficio fiscal, de nuevo, tiene dos puntos negros:

  • En el momento de la jubilación, el usuario deberá pagar por ese dinero ahorrado como rendimiento de trabajo, teniendo en cuenta el efecto de aplazar el impuesto durante los años de realización del plan de pensiones.
  • El hecho de limitar a 8.000 euros a la cantidad deducible condiciona a determinados trabajadores y/o empresarios con rentas más altas que puedan ahorrar mediante un plan de jubilación y no van a beneficiarse al completo de las opciones de bonificación que podrían tener.

Por otra parte, muchos contribuyentes tienen la duda de cuánto deberían cobrar para que les fuera rentable invertir en un plan de pensiones para su jubilación. Según el consejo de ‘Inversión a Fondo’, el plan de pensiones a largo plazo únicamente resulta rentable para aquellos que tengan unos ingresos superiores a los 60.000 euros anuales, es decir, para aquellos que cotizan en el tramo alto. A esto se le debe añadir que no se sabe cuándo la fiscalidad cambiará y que no siempre se recomienda un plan de pensiones a aquellos que tienen otros activos líquidos.

De este modo, si un plan de pensiones es interesante o no para una determinada persona, se debe estudiar de forma personalizada atendiendo a la edad, al salario actual y al incremento salarial esperado o previsto en los próximos años, a la posesión de otros planes fiscales, etc. También es interesante consultar con nuestra asesoría fiscal si hay otras alternativas que nos puedan resultar más ventajosas atendiendo a nuestro caso particular. Si quiere contratar nuestros servicios de asesoramiento fiscal, laboral mercantil o contable, póngase en contacto con nosotros a través de info@ramon-asociados.com o en nuestra página web:

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