Hace unas semanas estuvimos hablando en el blog de nuestra asesoría fiscal en Valencia sobre la cotización por ingresos reales. Hoy vamos a explicar por qué la gran mayoría de los autónomos (un 86% según las estadísticas) deciden cotizar por la base mínima aunque sus ingresos sean notablemente superiores. ¿Cuáles son las razones que les llevan a tomar tal decisión?

Cotizar por la base mínima: las razones que llevan a los autónomos a hacerlo

La principal causa es la desconfianza de los autónomos hacia el sistema de pensiones

Cada vez se incrementa más la preocupación de los trabajadores españoles respecto a las pensiones en un futuro cercano. Ya analizamos hace algunos años cómo sería la pensión de jubilación de quienes hoy tenían 20, 30 y 40 años en Ramón y Asociados, y no es de extrañar que sea una de las principales razones que llevan a los autónomos a cotizar por la base mínima. Ese ahorro mensual, se debiera reinvertir en planes de pensiones y seguros privados que garanticen al trabajador su futuro, más allá de lo que pueda proporcionarles la Administración.

Sin embargo, no debemos olvidar que elegir la base de cotización es importante y hay que saber cómo hacerlo. Es imprescindible considerar que, por ejemplo, incrementar la base de cotización a partir de los 47 años se convierte en mucho más complicado. O que para acceder al 100% de la pensión se debe haber cotizado por 35 años y medio como mínimo a partir de las jubilaciones del año 2022. O que en la actualidad, el periodo que determina la cuantía de nuestra pensión es de los últimos 25 años…

Además, aunque parezca que no debemos preocuparnos todavía por la jubilación, no es el único problema que puede llevar a un autónomo al cese temporal (o indefinido) de su actividad. En ese sentido, las bases de cotización altas son el principal aliado de un trabajador autónomo. Ante cobertura por accidente laboral o enfermedad, la diferencia entre haber cotizado por base mínima o por encima es notable.

La segunda causa más frecuente: el salario medio de los autónomos

Según la AEAT, la media de ingresos que perciben los autónomos es de 10.000 euros anuales después de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social. Esos datos de la Agencia Tributaria nos revelan un panorama bastante desolador para esos autónomos, cuya cuota mínima es de 278,87 euros mensuales. Aunque cabría discutir bastante el realismo de esos datos, dado que muchos autónomos tributan por el sistema de “módulos” que puede hacer que difieran notablemente beneficios reales y fiscales, y ante esos resultados, ¿Cómo podrían incrementar su base de cotización? Es difícil hacerlo, especialmente, cuando para algunos de ellos es complicado hacer frente a la cuota mínima y ni se plantean incrementarla, dado que no tienen renta disponible para ello.

Esto lo que genera es una situación de desigualdad importante frente a los trabajadores por cuenta ajena, que tienen mucha mayor cobertura ante enfermedades, desempleo y jubilación, independientemente de su salario. No hemos de olvidar, por supuesto, del 85% de los autónomos que cotizan por la base mínima antes mencionados, no son tantos los que tienen ingresos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional.

El desconocimiento, otra de las razones que llevan a los autónomos a cotizar por la base mínima

La tercera razón es el desconocimiento y, sinceramente, es muy frecuente. Hay muchos autónomos que no cuentan con el apoyo de una asesoría fiscal y deciden, voluntariamente, cotizar por la base mínima para obtener ahorro actual. Desconocen que la base de cotización puede cambiarse hasta cuatro veces al año actualmente y no la ajustan a la realidad de sus ingresos. Tampoco son conscientes de cómo puede afectarles negativamente cotizar por la base mínima cuando los ingresos que perciben comienzan a ser superiores.

Por norma general, cotizar por la base mínima es recomendable cuando el negocio está arrancando o cuando los ingresos que se obtienen son inferiores a una cierta cantidad anual. Sin embargo, lo ideal es poder ajustar la base de cotización a los ingresos reales para poder contar con prestaciones en casos de desempleo, enfermedad, incapacidad y especialmente, la jubilación.

Esto es un problema y es importante que un autónomo esté informado al respecto. Por ejemplo, ante una baja por enfermedad de un autónomo que cotiza por la base mínima, las cifras son bastante alarmantes. En primer lugar, deberá seguir haciendo frente a la cuota de autónomos, hecho que preve una modificación próximamente. Pero además, percibirá el 60% de la cotización durante los 20 primeros días y después, el 75%. Una cantidad que, cotizando por la base mínima, oscila entre 530 y 670 euros. A los que deberán restarse los 278,87 euros de cuota de autónomo.

La preferencia de los autónomos por autogestionarse su jubilación y sus contingencias

Por supuesto, la cuarta razón sería la preferencia por la autogestión. Este tipo de decisiones se hereda de la economía norteamericana y, pese a que puede cobrar sentido en un momento determinado, puede suponer un problema en ciertas situaciones. La base de cotización, como es bien sabido, es el sueldo teórico que un autónomo declara cobrar como trabajador. Aunque puede establecerse libremente, éste tiene que estar dentro de la mínima y la máxima, igual que sucede en la gran mayoría de países capitalistas.

Así pues, muchos autónomos deciden establecer la base de cotización mínima y gestionar por su cuenta su economía para desempleo, enfermedades o jubilación. Sin embargo, ¿cuál es la proporción de autónomos que realmente destina esa liquidez al ahorro? Es cierto que algunos optan por contratar sus propios seguros. Tanto planes de pensiones privados para la jubilación como los seguros de enfermedad e incapacidad. Pero la proporción de aquellos que no destinan al ahorro (o a planes) el dinero que no cotizan a la Seguridad Social es muy alto. Con el riesgo que ello conlleva.

La falsa comparativa con la base de cotización de los asalariados

Por último, podríamos decir que las comparaciones entre las bases de los trabajadores asalariados y los autónomos es otra de las principales razones para la cotización por la base mínima. Un comentario muy frecuente entre los autónomos es la queja ante que los trabajadores por cuenta ajena paguen menos a la Seguridad Social. Sin embargo, no es que paguen menos, sino que el mayor porcentaje lo paga el empresario. Así pues, cotizar por la base mínima para adecuarse a esa comparación suele ser un error.

Entonces, ¿Cuál es la base de cotización que debería elegir?

En nuestra asesoría, no nos gusta generalizar. Cada uno de nuestros clientes tiene un caso único y por ello, lo mejor es primero analizar su situación. Y debemos de tener en cuenta que de las tres coberturas básicas del seguro de autónomos, sanidad, baja laboral y jubilación, la primera de ellas no depende de la base de cotización, sino que se tiene o no, aunque las otras dos sí sean proporcionales a la cotización elegida. Debemos aunar los criterios objetivos con las preferencias de las personas. Y para ello hay que ver caso por caso.

Si desea contratar nuestros servicios de asesoría fiscal en Valencia o que evaluemos sus necesidades laborales, póngase en contacto con nosotros en info@ramon-asociados.com o en nuestra página web.

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