Hace unas semanas estuvimos viendo cómo saber si nuestro negocio es factible de convertirse una franquicia. Pues bien, esta semana os informamos sobre cómo montar una franquicia para todos aquellos empresarios que quieren iniciar una actividad a través de una marca que ya funciona en otros lugares.

La ventaja es arriesgar con una marca que ya ha sido probada y aprobada. ¿El problema? Las exigencias de la firma, el canon de entrada, los royalties y la falta de libertad. Si hemos decidido montar una franquicia, estos son los pasos que deberemos seguir:

1) La elección de la franquicia:

Elegir la franquicia perfecta para uno mismo puede resultar un proceso complicado y depende, en gran medida, de nuestros gustos y nuestras necesidades. Para hacer más sencilla esta decisión, podemos plantear tres supuestos:

  • Un empresario que ya tiene muy claro que su objetivo es abrir una franquicia en Valencia de una determinada firma, por ejemplo, de un Telepizza.
  • Un empresario que quiere iniciar una franquicia de restauración pero no tiene muy claro qué franquicia debería elegir.
  • Un empresario que quiere invertir una cierta cantidad de dinero en abrir una franquicia pero no tiene un objetivo claro ni la idea de qué franquicia iniciará, pudiendo ser desde un negocio de hostelería hasta un centro de belleza. Lo que busca, más concretamente, es un modelo de negocio rentable, sin importar del todo cuál.

Sea cual sea nuestro caso, lo primero es saber que la elección es un proceso clave en el que vamos a necesitar mucha información y documentación. Conoceremos cuál es el canon de entrada para cada firma, la inversión inicial media, los royalties, las exigencias de la firma a la hora de conceder franquicias…

Algunos franquiciadores requieren inversiones que son descomunales. Por ejemplo, para abrir un Starbucks en Valencia, además de una inversión inicial de 700.000 dólares, debes tener un local situado en un punto muy céntrico y estratégico y una amplísima experiencia como empresario de la hostelería. La cadena americana se toma muy en serio su imagen y es reticente a la hora de dejarla en manos ajenas.

Pero en general, la mayoría de franquicias no suponen costes de apertura tan elevados. Según la Asociación Española de Franquiciadores, la mayoría de las franquicias requieren una inversión inicial media de 60.000 euros. Evidentemente, esta cifra oscila hacia arriba y hacia abajo en la mayoría de los negocios. Por ejemplo, algunas franquicias inmobiliarias por internet exigen una inversión de unos 600 euros mientras que las franquicias más populares de alejan con creces de esa cifra. Por ejemplo, la inversión media de un Telepizza es de 121.000 euros.

2) La asesoría económico-empresarial:

Lo segundo que haremos es contratar los servicios de una asesoría empresarial especializada, que pueda orientarnos durante todo el proceso. Esto lo haremos independientemente de si el negocio que iniciamos es franquicia o no, pero en este caso, además, deberá ayudarnos a analizar los contratos y condiciones que tendremos que asumir. En las franquicias, se trata de un contrato de tipo mercantil entre dos empresarios, el franquiciador y el franquiciado, y se deben analizar con cautela todos los detalles.

De la mano de nuestra asesoría, realizaremos el plan de negocio, donde estudiaremos minuciosamente la inversión del mismo modo que lo haríamos para cualquier tipo de empresa pero en este caso, teniendo en cuenta otros aspectos que son propios de las franquicias, como los cánones de entrada, los royalties mensuales, el grado de exclusividad que nos brindará el franquiciador, cuál es su plan de marketing, etc.

Cuando abrimos una franquicia, debemos seguir las normas estipuladas por la marca, así que tenemos que dilucidar muy bien si realmente estamos de acuerdo con su política de empresa, de trato con el público, de comunicación, de precios…

3) La presentación de nuestra candidatura:

Cuando una franquicia funciona, en muchos casos, es gracias a un franquiciador que es selectivo a la hora de elegir a sus franquiciados. La base del concepto de éxito es que una experiencia en un local franquiciado sea igual de satisfactoria en Valencia, Madrid, Sevilla o Tomelloso. ¿Te imaginas entrar en un 100 montaditos y que ese día haya paella para comer? ¿No, verdad? Pues en eso consiste abrir una franquicia, en saber que hemos perdido completamente el control de tomar las decisiones y para el franquiciador, en elegir un candidato que vaya a contribuir de forma positiva a la imagen de la marca, manteniendo su esencia y sus características.

Por ello, presentar una candidatura no implica que el franquiciador nos acepte, bien porque el local no es lo suficientemente céntrico, porque en nuestra ciudad ya haya demasiados centros de la misma marca o por cualquier otro motivo que puede influir en su decisión. Por eso es importante que nuestro asesor o consultor empresarial nos brinde el soporte necesario en la elaboración de nuestra candidatura.

4) La elección del local:

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la elección del local siempre es determinante a la hora de iniciar un negocio, pero en el caso de las franquicias, además, tendremos que tener en cuenta las cláusulas de exclusividad territorial de los franquiciadores. En la mayoría de los casos, no se permite un solapamiento de la franquicia en determinadas áreas, ofreciendo y exigiendo una exclusividad.

Así, la marca garantiza al franquiciado que sólo él distribuirá todos los productos y servicios en esa zona, pero también el franquiciador se compromete a respetar esa exclusividad y nunca prestar servicios o vender productos fuera de su área. Antes de elegir el local, deberemos conocer esos criterios territoriales.

Como consejo adicional, es recomendable contar con la experiencia de un agente de la propiedad inmobiliaria que nos facilite la gestión de los posibles locales comerciales.

5) Análisis pormenorizado del contrato de franquicia:

El mismo consultor económico que hemos contratado al inicio del proceso deberá asesorarnos en la firma del contrato de franquiciado. Estos contratos tienen la particularidad de que especifican ciertos aspectos como el porcentaje de los beneficios que se entregarán mensualmente al franquiciador (royalty), el canon de entrada, las normas que deberá seguir el franquiciado, cómo brindará el franquiciador el soporte necesario, de qué se encargará cada una de las partes firmantes…

Por ejemplo, para abrir un McDonald’s, además del canon de entrada, el canon de publicidad y el porcentaje de royalties, se pide una permanencia mínima de 20 años en el contrato, lo que puede suponer un auténtico problema si el negocio no funciona. El contrato debe ser analizado por una asesoría integral.

6) La financiación:

Conseguir la financiación para iniciar nuestro negocio suele ser más sencillo cuando se trata de una franquicia consolidada. En contrapartida, el precio de adquirir una franquicia puede ser más alto. Los cánones de entrada van desde los 6.000 hasta los 25.000 euros y son a fondo perdido.

Por ejemplo, la franquicia de cafetería “Aromas de Dakar” exige una inversión inicial de unos 162.000€. Sabemos que, sin franquiciarnos, montar una cafetería suele ser más económico.

Hay algunas franquicias que ofrecen la financiación a los franquiciados, incluso hasta el 100% de la inversión. De nuevo, en cualquier caso, el asesor deberá analizar las condiciones.

7) Constituir la sociedad:

De nuevo, será el asesor fiscal el que nos orientará sobre qué forma jurídica nos interesa más, bien sea como empresario individual o autónomo, o como sociedades mercantiles (Limitada, anónima, etc…)

8) Firmar el contrato de franquicia:

Este contrato marcará los derechos y obligaciones que ambas partes tienen en cuanto a esta relación empresarial. Especificará aspectos como la prestación de asistencia continuada al franquiciado, los cánones y los royalties, aclaraciones en cuanto a diseño, política de empresa y marca, etc.

Por norma general, la marca te cede el derecho de iniciar un local con su marca, pero no podrás personalizarlo ni desarrollar políticas propias. No puedes añadir nuevos productos al local o cambiar los precios, desarrollar ofertas en solitario sin contar con el resto de franquicias, cambiar la decoración del espacio…

Hay veces que el empresario sabe que ciertas decisiones mejorarían la rentabilidad de la empresa pero no puede tomarlas ya que la franquicia funciona al unísono. Siguiendo con el ejemplo de “100 Montaditos”, un empresario no puede inventarse un nuevo sabor de montadito en una franquicia aleatoria, sino que debe formar parte de un proyecto común. Ahí es donde la mayoría de los empresarios encuentra problemas a la hora de franquiciarse.

9) El período de formación:

Una vez hemos firmado el contrato, el franquiciador se encargará de formar al franquiciado. Esto implica que nos explicará, punto por punto, el know how (saber hacer) del negocio, cómo se hacen las cosas. Dependiendo del tipo de franquicia, esto incluirá cómo elaborar los productos, cómo prestar los servicios, qué factores que influyen en el proceso de venta, cómo actuar en determinados casos… En definitiva, se trata del conjunto de conocimientos adquiridos por el franquiciador en base a sus éxitos y fracasos para preparar al franquiciado a crear un negocio rentable.

10) Ya estamos preparados para empezar nuestra franquicia:

A partir de este momento, se sigue un procedimiento similar al de cualquier inicio de negocio pero siempre con la asistencia y supervisión del franquiciador: la adecuación del local, selección de personal, pedidos iniciales a los proveedores, montaje del establecimiento y puesta a punto en todos los apectos (merchandising, TPV, etc…) para que finalmente, inauguremos nuestro nuevo local.

Si estás pensando en iniciar una franquicia, ponte en contacto con nuestra asesoría empresarial en info@ramon-asociados.com o en nuestra página web:

asesoría fiscal en Valencia

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