¿A qué edad empiezo a planificar la sucesión de mi empresa? ¿Cómo suele ser el proceso de alternancia familiar? ¿Qué debo buscar en el sucesor de mi negocio? ¿Qué sucede si hay varios hijos interesados en heredar la gestión de la empresa? ¿Cuál es el coste económico de planificar el relevo generacional?

Estas semanas os responderemos a varias de las dudas más frecuentes respecto a la sucesión de la empresa familiar. Hoy, empezaremos por la que más nos realizan los clientes de nuestra asesoría empresarial en Valencia:

¿A QUÉ EDAD EMPIEZO A PLANIFICAR LA SUCESIÓN DE MI EMPRESA?

Aunque la edad de jubilación media se encuentre en torno a los 65-67 años, son los empresarios de las empresas familiares quienes más tardan en retirarse. Intentar demorar la jubilación es algo normal y comprensible, especialmente cuando sentimos que tenemos excesiva responsabilidad en la gestión de nuestra empresa, pero a la larga es contraproducente. De hecho, la jubilación del empresario no empieza el día en que el antiguo gestor deja de ir al trabajo por primera vez, sino que comienza a efectuarse muchos años antes. La sucesión es un trabajo que debe planificarse con tiempo y ejecutarse en distintas etapas.

En un mundo utópico, siempre responderíamos que el mejor momento para planificar la sucesión empresarial es HOY. Pero volvamos a la realidad. En la mayoría de las empresas los gerentes están demasiado ocupados en la gestión diaria y no centran sus esfuerzos en tareas que ven más lejanas.

A partir de los 50-55 años es una buena edad para comenzar con el plan de sucesión de nuestra empresa. ¿Por qué? Principalmente, por tres razones:

  1. El proceso es largo, el sucesor tiene que ir formándose y adaptándose al cargo mientras que el fundador o gerente todavía esté en el cargo para que éste vaya delegando progresivamente tareas de cada vez una mayor responsabilidad en su relevo.
  2. La preparación de la sucesión hace que desaparezca la incertidumbre que la sucesión puede provocar en la plantilla de la empresa e incluso en el resto de familiares. Conforme se acerca la edad de jubilación del empresario, el personal de la empresa se inquieta y duda de la continuidad de la misma, por lo que el plan de sucesión es una garantía de tranquilidad para los familiares y empleados.
  3. Un empresario puede tener la idea de jubilarse a los 65 años, pero, los imprevistos ocurren. En caso de bajas, enfermedades o incluso fallecimiento del gestor, se agradecerá haber tenido la sucesión planificada con anterioridad.

Si empezamos a planificar la sucesión de la empresa demasiado tarde, podemos vernos forzados a saltarnos alguna de las etapas del proceso -lo que podría tener un efecto muy negativo para la continuidad de la empresa-, el sucesor puede tener carencias en la preparación para la gestión y el gerente verse obligado a postergar su retirada de forma forzosa.

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