En el blog de Ramón y Asociados hemos hablado mucho sobre las empresas familiares. Especialmente, porque una gran proporción de los clientes de nuestra asesoría fiscal son empresas familiares. Hoy vamos a hablar sobre algunos de los errores que más se suceden en las empresas familiares y que, pese a que también pueden darse en otro tipo de empresas, son mucho más frecuentes en las de esta naturaleza. Al fin y al cabo, la empresa familiar tiene sus retos y complicaciones más allá de los que tendría una empresa no familiar. Veámoslos.

10 errores frecuentes que cometen las empresas familiares

El fundador de la empresa familiar deja la sucesión de la misma en manos de un heredero que no está preparado para el cargo. Como podemos intuir, es un hecho que no es únicamente propio de las empresas familiares, pero sí mucho más frecuente. Por cuestiones de apego emocional y familiar, a veces la sucesión se deja en manos incorrectas. Desde porque hay varios hijos y no se quiere enfrentarse a esa elección hasta porque se haya dado por hecho y no se haya preparado adecuadamente esa transición.

Confundir propiedad y gestión en la empresa. No es lo mismo ser el propietario, que dirigirla o gestionarla. Muchas empresas familiares se enfrentan a este problema antes o después. Generalmente, a causa de una dudosa elección en la sucesión de la empresa familiar. Cuando el fundador considere que ninguno de los hijos o hijas está lo suficientemente preparado para heredar la gestión, puede ofrecerles heredar la propiedad pero que la gestión quede en manos de quien sí está preparado.

Incluso si el fundador no lo ha hecho y ha dejado la gestión en manos de un hijo no preparado, el propio hijo también puede darse cuenta y delegar la gestión. Al final, lo importante para la supervivencia de la empresa familiar radica en una gestión adecuada.

Las empresas familiares que dependen en exceso del fundador. Son de base un error. ¿Podrá la empresa familiar sobrevivir a un relevo generacional? Difícilmente. Dejar que la empresa dependa del fundador es muy peligroso. Veamos un ejemplo muy sencillo: una cirujana plástico al que muchísimos clientes acuden por el nombre de la doctora que los interviene. Esta doctora tiene dos hijos que han estudiado medicina y se han especializado, también, en cirugía, considerando heredar la clínica de su madre. Sin embargo, quienes contrataban los servicios en la clínica, lo hacían para ser atendidos por la prestigiosa doctora. ¿Tendrá, pues, una sucesión fácil? No será fácil, se deberá cuidar especialmente, haciendo hincapié en la relación entre los futuros herederos y los clientes desde mucho tiempo atrás. Las empresas familiares que dependen mucho del trabajo y nombre del fundador son especialmente problemáticas en este sentido.

No planificar la sucesión de la empresa familiar con la suficiente antelación. Desde el blog de nuestra asesoría fiscal en Valencia, siempre hemos hecho hincapié en la importancia de la planificación de la sucesión. Como es obvio, los gerentes están preocupados en el día a día de la empresa y no suelen dedicar tiempo a pensar en un futuro a tan largo plazo. Sin embargo, el factor principal para garantizar la supervivencia de la empresa es que la sucesión esté planificada con tiempo. Es un proceso largo, que incluye la formación del futuro gestor y la retirada, poco a poco, del fundador cuando éste esté preparado. Por tanto, no planificar esa sucesión empresarial es un error que hace que un porcentaje muy alto de las empresas familiares no llegue a la tercera generación. De hecho, las estadísticas nos dicen que sólo un 15% de ellas sobrevive la gestión del segundo heredero. ¿Es o no es importante dedicarle todo el tiempo necesario a la planificación de la sucesión empresarial?

Las conversaciones sobre trabajo en los eventos familiares. Se trata de otro error que casi todas las personas que trabajan juntas, cometen. Y es muy poco recomendable, tanto para tratar temas agradables como desagradables. La política de las comidas familiares debería ser no hablar nunca de trabajo en ellas. Ni cuando hemos incrementado la facturación y estamos contentos ni cuando un trabajador familiar ha cometido un grave error en su puesto de trabajo. Debemos conseguir separar familia y empresa en la medida de lo posible, y los eventos familiares deberían ser familiares. De trabajo, a ser posible, se hablará en el trabajo. Un fin que todas las empresas familiares deberían tratar de perseguir.

El duro momento de despedir a un trabajador familiar. Sólo aquel empresario que se ha enfrentado a despedir a un familiar sabe lo duro que puede llegar a ser. No unicamente se va a despedir a un trabajador, se va a despedir a un miembro de la familia. Esto provoca que la implicación emocional sea muy elevada y, no vamos a mentir, el despido de un trabajador en la empresa familiar se convierte en un problema muy gordo.

Sin embargo, también el empresario sabe que es una tarea que no puede (ni debe) delegar en nadie más. Al menos, dará la cara y se enfrentará a la situación mostrando respeto hacia el familiar al que va a despedir.

También es cierto que, dependiendo de las razones, el trabajador puede ser más o menos comprensivo con la empresa y la familia. Nunca será igual que un trabajador sea despedido porque la empresa tiene pérdidas y el trabajador está ahí viéndolo, que cuando se trata de un despido por no hacer correctamente su trabajo.

Pese a todo, cuando un empresario familiar toma una difícil decisión como esa, tiene claro que la razón está justificada y que es lo que debe hacer.

Sobredimensionar la plantilla de empleados familiares. Uno de los errores más comunes es priorizar a la familia en el organigrama de la empresa. Al ser tan complicado, como ya hemos visto, despedir a un trabajador familiar, a veces se opta por no hacerlo. El gestor decide, equivocadamente, que la implicación personal pesa más que la empresarial. Pan para hoy y hambre para mañana.

Sin embargo, también, se tiende a dar trabajo al familiar que ha estudiado algo relacionado con nuestra empresa para hacer un favor a la familia, que puede convertirse en un grave problema en el futuro. Incluso algo bastante frecuente en la empresa familiar es la creación de puestos específicos para dar trabajo a un familiar que está en paro. Desde luego, todo ello son errores que, a la larga, generarán situaciones todavía más desagradables.

La empresa familiar tiene un protocolo familiar, pero no lo respeta. El protocolo familiar, que se hace junto a una asesoría empresarial externa, previene los conflictos futuros que se sucederán en la empresa. Se trata de buscar un consenso entre todos los familiares, un consenso que beneficie tanto al conjunto familiar como al individuo en particular. La gran mayoría de empresas lo tiene, pero muchas de ellas no lo respetan. En cualquier empresa es importante respetar el protocolo, pero mucho más en las familiares, debido a las ramificaciones personales. Es importante prevenir conflictos que después vayan a afectar no sólo al trabajo sino a la familia.

No escuchar a las nuevas generaciones en materia de innovación. Sí, es cierto, algunas empresas familiares tienden a querer mantenerse estables al paso de los años. La empresa funciona, los clientes de siempre están acostumbrados a trabajar así y no se implantan políticas de modernización e innovación. Al fin y al cabo, “aquí las cosas siempre se han hecho así”. ¿Cuántas veces hemos oído el mismo discurso?

Sin embargo, no hemos de olvidar nunca que el mercado es cambiante y que llegar tarde a la modernización puede ser un duro golpe para nuestra empresa. Las nuevas generaciones tienen mucho que decir al respecto, pues no sólo están trabajando en la empresa, sino que se relacionan constantemente con las nuevas tecnologías y los cambios en la mentalidad de la sociedad y los consumidores. Por ello, el gerente debe siempre escuchar las propuestas de los empleados familiares más jóvenes. Toda empresa debería luchar por no estancarse, por adaptarse y reinventarse con los cambios del mercado. La empresa familiar debe aprovechar la implicación de sus nuevas generaciones para crecer como empresa. Lo ideal es realizar reuniones periódicas en las que los empleados hablen de la visión de futuro de la empresa, reuniones estratégicas donde ninguna propuesta sea rechazada porque sí. Lo importante es que todos se escuchen y aporten lo que creen que haría mejorar a la empresa familiar.

No contar con una asesoría externa de confianza. Es un grave error en cualquier empresa, pero todavía más si es familiar. Una visión externa y no contaminada será muy útil para analizar los problemas de la empresa, para planificar la sucesión de la misma, establecer el protocolo familiar y promover su cumplimiento, etc. Como es evidente, la asesoría empresarial no podrá evitar todos los errores anteriormente mencionados, la gran mayoría de ellos dependerá del gestor y de los trabajadores familiares, pero puede ser de gran ayuda para minimizar los problemas y tratar de anticiparse a ellos.

Si desea contratar nuestros servicios de asesoría empresarial en Valencia, póngase en contacto con nosotros a través de info@ramon-asociados.com o en nuestra página web.

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